La Edad Moderna

Nov 19, 2011 by

En un día de reflexión, ante unas nuevas Elecciones Generales, abrimos una nueva sección, Europa agnóstica para interpretar la realidad, hoy sumamente complicada.

Los verdaderos poderes del Estado moderno son la guerra, el comercio y la religión; el legislativo, ejecutivo y judicial son instrumentos administrativos.

La religión es un hecho primordial. El cristianismo ha sufrido un golpe mortal con la reposición del estado de Israel; en Europa es una religión arrinconada; Estados Unidos tiene la obligación de la protección de Israel, aún a costa de la globalización.

El cristianismo no ha logrado dominar a la Bestia, el Estado moderno; la religión es parte del Estado, aunque la separación Iglesia-Estado sea un formalismo aceptado en Occidente. La modernidad es la fase histórica en que el comercio ha ocupado la posición privilegiada de la religión…

En el siglo XVIII, la emancipación americana, forjadora de una nueva Constitución, y la Revolución Francesa, servidora del Terror, entronizaron a la Edad Moderna, una potencia anticristiana pero humanista, que conservó los modos cristianos, en formas aristocráticas o burguesas, sujetas a múltiples doctrinas heterodoxas, que hicieron justicia a convulsiones anteriores.

En el siglo XIX, la Revolución industrial desgarró la sociedad campesina europea, mientras la doctrina capitalista, implacable y dúctil, llevó a las inteligencias preclaras a celebrar anticipadamente la muerte de Dios; ante un rebrote de fé sincera, entre gentes sencillas o personas que alcanzaron la santidad, en una época que disponía severas privaciones

En el siglo XX, el Estado endiosado y los progresos tecnológicos, útiles para la guerra, trajeron unas vastas conflagaciones, devastadoras para Europa, ya debilitada por la irrupción desenfrenada de un sin fín de disciplinas nihilistas, que anticiparon conscientes la muerte del hombre.

En la praxis, ante certezas indemostrables, Occidente, bajo el liderazgo de Estados Unidos, es una civilización anticristiana, en decadencia. La democracia, el gobierno predilecto, esconde el anhelo de la sociedad abierta, a la vez que presume de fortaleza, determinación e, incluso, autoridad. Inevitablemente, un compendio del pasado. El comercio, elevado a un puesto privilegiado, exhorta al goce de los bienes materia­les y rescata curiosidades antiguas.

Las instituciones y personas que persisten en aparentes demostraciones humanistas, como detenidas en el tiempo, sirven, ante todo, a la modernidad. La música negra, la expresion íntegra de una raza, alumbró la revolución contracultural, allá en los sesenta del siglo XX, que influyó en las reformas emprendidas por los gobiernos, las empresas multinacionales, las sociedades privadas de la cultura, las iglesias,etc. Una raíz religiosa, aunque muy disimulada, en la actitud dominante de las generaciones actuales, en Occidente.

Las diferentes confesiones cristianas aceptan las reglas del mercado, como la sociedad del bienestar, gran logro del Estado moderno, en su cabal manipulación de la lucha de clases. La corrupción moral que predomina no supone una vuelta a tiempos paganos; la decadencia de Occidente nos enseña un puñado de verdades incontestables, y es inevitable que los ciudadanos emulen a un Estado amoral, que adopta la forma más oportuna, según ciclos impredecibles.

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6 Comments

  1. dstr

    La evolución del dinero y la riqueza en los paises protestantes, no podia pasar sin dejar una profunda huella negativa; la levedad del ser en estos paises es la subordinación del destino del hombre a sus actos financieros y como consecuencia de ello, el hombre que se enriquece, incluso por medio poco honestos es considerado libre de pecado.

    El capitalismo que se fundo en esas sectas cristianas del luteranismo y etc., fundió los destinos del estado a los destinos del dinero, y la tierra de provisión que fué EEUU, se vio plenamente ungida por esta mistica del poder y riqueza son actos benovolos para Dios.

    Es cierto, y yo lo comparto, que la religión católica parece ser la perdedora de las traiciones de fe de los estados occidentales, pero, tal vez, no lo sea permanentemente; Holanda es un claro exponente, de sustitución de fe, cuando se elimina la fe cristiana y el pueblo, se orienta hacia la religión musulmana o hacia el agnosticismo; Holanda es probablemente uno de los paises más desdibujados de Europa y con un futuro más que incierto.

  2. dstr

    Si yo fuera creyente, si mi desafección por lo místico teológico, no fuera y es, tan abrumadora, seguramente me estaría invitando a mi mismo a reflexionar en voz alta, sobre el rodillo del capitalismo globalizado y lo que son sus cambiantes valores.

    Bien han recitado los EEUU durante la segunda mitad del siglo XX y como no, el XXI (hasta el punto de quedarnos sordos a otros valores), que la verdadera rueda que todo lo aplasta e iguala no es otra cosa que la falacia luteranista y calvinista acerca de una religión “a la medida” o por llamarlo de otra manera “autoreligión”. Occidente, que quiere ser Oriente, se hace su propio harakiri y acepta sin mirar atrás su mayúsculo y mayestático error: que no es otro que confundir que pueden mimetizarse la religión con Edad moderna.

    Cuanto cretino, yuppie y progre, hacen de la modernidad un sayo y son ignorantes de la cercana realidad. Una sociedad sin cristianismo, desmembra a Occidente y lo convierte en el Occidente de las Regiones (noo religiones)…alzo mi copa y brindo porque al fin los necios y mediocres prevalecen.

  3. Leonel.Lyburn

    gràcies perfecte disseny

  4. El arte en Asia y Africa produjo durante los siglos de la Edad Moderna manifestaciones artisticas del mismo nivel, bien siguiendo su propia dinamica, como en el arte africano , el arte islamico , el arte de China o el arte de Japon .

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