La pandemia actual en España e Italia ha provocado un desgarro en las libertades y derechos de los ciudadanos. Confinamiento sine die. Los Estados esgrimen razones científicas para justificar las medidas extremas. Las cifras de muertes en ambos países justificarían, a priori, el estado de confinamiento general. Italia y España presentan el mayor número de muertos en el mundo; la percepción global es claramente negativa; la infección focalizada en la Comunidad de Madrid y Lombardía. Sin que conozcamos, por el momento, la razón de esta situación gemela.

En la Comunidad de Madrid se vive una situación sanitaria y social harto complicada. El gobierno de la Comunidad de Madrid tiene ante sí la exigencia de manejar con mucho cuidado la relación conflictiva, de baja intensidad, con el gobierno de la nación. Sin embargo, la crisis económica y social en Madrid podría radicalizar su posición ante gobierno central.

En España, las violaciones al orden impuesto son: “El cómputo total desde el inicio del estado de alarma es de 1.688 y las propuestas de sanción rozan las 200.000, 17.236 el último día.” Seguir la noticia.

En Italia, “el elevado número de violaciones del confinamiento en los primeros cinco días de su aplicación con 665.480 personas controladas y 27.500 denuncias.” Seguir la noticia.

Por el momento, en España el apoyo de la oposición de centro-derecha al gobierno de la nación se mantiene; pero podría romperse en función de la evolución de la situación general. El conflicto territorial suspendido; ninguna seguridad de que algo haya cambiado en España. El gobierno social-comunista español debe postergar los objetivos republicanos ante la emergencia nacional. Confinamiento sine die.

Temporalmente, las libertades y derechos de los ciudadanos han quedado en suspenso; el entramado económico paralizado o reorganizado para atender las necesidades de material sanitario, bajo un modelo imperfecto de autarquía. Por el momento, la Constitución es el instrumento jurídico que legitima las acciones de los Estados mediterráneos afectados por la pandemia actual.

El régimen de Franco en España, tras la Guerra Civil española, se extendió hasta 1975; el régimen de Mussolini, por su parte, desde 1922 hasta 1943, en el contexto de la II Guerra Mundial. Los regímenes democráticos español e italiano carecen de un sistema de partidos sólido; la corrupción política se extiende a la actividad económica y social. La cultura católica, renovada en el Concilio Vaticano II, no ha conseguido conformar un conjunto de soluciones políticas y culturales que hubieran permitido reducir los aspectos negativos de la compleja actividad de las sociedades democráticas.

Italia ocupa el puesto 20 en el ranking de complejidad económica (ECI), en el período 2013-2017; España se sitúa en la posición 28 de dicho índice. Es verdad, la actividad económica es la tabla de salvación de Italia y España; pero todavía no se han descontado los efectos de la pandemia Covid-19 en la economía global; aparecen estimaciones que se verificarán o no; según la OCDE, “por cada mes de confinamiento las economías sufrirán una pérdida de unos dos puntos de PIB.” Seguir la noticia.

Es cierto que la situación es un reto de primer nivel para la Unión Europea. Todavía no se ha cerrado la respuesta unitaria del club europeo. Siempre debemos tener en cuenta que la superestructura europea está supeditada a la OTAN; en las ampliaciones registradas y en el techo político y económico de la UE. El bloque anglosajón domina la organización militar; Gran Bretaña ha ejecutado el Brexit por su posición relevante ante el resto de países europeos. No obstante, el reciente abandono británico tendrá consecuencias en la Unión Europea, toda vez que la pandemia ha resaltado las divergencias entre las potencias centrales y los países mediterráneos, sin gran fuerza para presionar.

El confinamiento sine die, tal vez con permisos parciales en ciernes, es la realidad de Italia y España. Guerra de nervios en los centros de mando de ambos países mediterráneos. ¿Será algún punto de partida para Madrid y Lombardía? En detrimento de Italia y España. Aquel escenario de preponderancia de ciertas regiones que recogieron Heidi-Alvin Toffler, en las sociedades hiperveloces.

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